Historias

Catorce fracasos y una aspiradora

Por Sebastián Ocampo · 8 de julio de 2026 · 6 min de lectura · ES·FR·EN

Antes de limpiar el primer salón, iRobot intentó vender robots a la NASA, al Pentágono y a la industria del juguete. Esta es la historia de cómo doce años de fracasos se convirtieron en el robot doméstico más exitoso de la historia, y de cómo esa historia acabó, un cuarto de siglo después, en un juzgado de quiebras.

En 1990, el laboratorio de inteligencia artificial del MIT tenía una celebridad de seis patas. Se llamaba Genghis, parecía un insecto metálico y caminaba sin que ningún ordenador central le dijera cómo: cada pata reaccionaba al terreno por su cuenta, y de la suma de reflejos emergía el andar. Su creador, el profesor australiano Rodney Brooks, llevaba años defendiendo una herejía académica: que la inteligencia no necesita un plan, solo comportamientos simples bien apilados. Ese año, Brooks fundó una empresa con dos de sus alumnos: Colin Angle, que había construido a Genghis buena parte del cuerpo, y Helen Greiner, una ingeniera que a los once años había visto La guerra de las galaxias y decidido que su vida iba de construir a R2-D2.

Doce años fabricando robots para el espacio y la guerra. El éxito llegó aspirando salones.

El plan original era grandioso: robots para explorar el espacio. Y durante doce años, casi todo salió mal. La empresa (primero IS Robotics, luego iRobot) probó, según las cuentas del propio Brooks, catorce modelos de negocio: rovers para la NASA, robots para museos, robots industriales de limpieza, muñecas animatrónicas con Hasbro, robots militares. Vivían de proyecto en proyecto, sin producto propio que pagara las nóminas de forma estable.

Pero cada fracaso dejaba una pieza. De los juguetes, la más valiosa: en 1997, Brooks viajó a Taiwán y aprendió de los maestros de la fabricación barata que un mecanismo puede costar dólares en lugar de miles. De los robots militares, la robustez: sus PackBot estaban diseñados para sobrevivir a soldados, escombros y barro. Y del insecto Genghis, el cerebro: un robot podía moverse por un espacio desconocido sin mapa ninguno, rebotando y girando, si sus comportamientos estaban bien elegidos. Juntas, las tres piezas formaban algo que nadie había vendido jamás: una máquina barata, dura y lo bastante lista para limpiar una casa sin conocerla.

El 18 de septiembre de 2002, iRobot presentó el Roomba a 199,95 dólares, el precio de un electrodoméstico decente y no de un sueño de ciencia ficción. Fue la primera aspiradora automática de Estados Unidos y el éxito fue inmediato: se vendió más rápido de lo que la empresa podía fabricarla. Ese mismo otoño, en el otro extremo del catálogo, sus PackBot militares exploraban cuevas en Afganistán; nueve años después entrarían en los reactores de Fukushima donde ningún humano podía. Ninguna otra empresa ha cubierto ese rango: del salón de tu casa a una central nuclear en emergencia, con la misma filosofía de robots feos, baratos y útiles.

Lo que pasó después ya no fue ingeniería sino cultura. El Roomba se convirtió en verbo, en personaje de comedia y en el vehículo favorito de los gatos de internet. iRobot acumuló más de 50 millones de robots vendidos, y la palabra Roomba hizo por la robótica doméstica lo que Google por los buscadores: dar nombre a la categoría entera. Todo robot que hoy aspira a entrar en una casa, incluido el humanoide Neo que llega teleoperado, camina sobre la alfombra que limpió aquel disco.

El final es más amargo. Amazon anunció en 2022 la compra de iRobot por 1.700 millones de dólares; el escrutinio regulatorio europeo enterró el acuerdo en enero de 2024 y dejó a la empresa endeudada, sin plan B y adelantada por rivales chinos que iteraban más rápido. Colin Angle, el alumno que había construido insectos con Brooks, dejó la dirección ese mismo año. El 14 de diciembre de 2025, iRobot se acogió al Chapter 11, y en febrero de 2026 emergió del concurso con un dueño nuevo: Picea Robotics, el fabricante chino que ensamblaba sus robots. La empresa que enseñó al mundo que un robot podía vivir en casa acabó siendo propiedad de su propia línea de montaje.

La moraleja sobrevive a la empresa, y es la tesis entera de nuestra guía del hogar: la casa no se conquista con promesas de mayordomos, se conquista con una tarea aburrida hecha a la perfección durante décadas. Costó catorce fracasos encontrar esa tarea. La ficha completa del Roomba, con su veredicto y sus números, cuenta en qué quedó la máquina que lo consiguió.

Fuentes

  1. iRobot Introduces Roomba Intelligent FloorVac, the first automatic floor cleaner in the U.S. iRobot (press release) · 2002-09-18
  2. Inside iRobot: how the Roomba sparked a revolution (Rodney Brooks interview, 14 business models) The Eric Ries Show · 2024
  3. iRobot Wikipedia · 2026
  4. How iRobot lost its way home TechCrunch · 2025-12-14
  5. Colin Angle built iRobot into a $4 billion household name. Then his sale to Amazon went bust Inc. · 2025